I
Por qué la silla real es más consistente que la imaginaria, te pregunto.
Necesito martillar y que no tiemble el edificio. Entonces, apoyo el martillo sobre el estante imposible que no se sostiene en nada. Por qué temo que se desvanezca y me dañe, al pasar de largo, de mi deseo a mi regazo, cuando sólo puede romperse la silla real, la madera constante.
Esa es la única ventaja irrevocable de lo inexistente: ni perece ni desaparece.
Te imagino y no termina de encajar lo que sos con lo que necesito.
La solución: pensarte seguido y en cada pensamiento darte forma.
Una vez que pueda verte en persona como te siento en sueños, comenzarás a tomar sentido, momento exacto en el que elegiré quererte y moldear no tan de a poco, lo que soy para vos con lo que necesitas.
Publicado por Barí en 09:05

3 comentarios:
Ante estas líneas no hay palabras para hacer comentario, sólo se puede citar al maestro:
"tengo cuadernos y cuadernos, versos y hasta una novela, pero lo que me gusta es escribir y cuando termino es como cuando uno se va dejando resbalar de lado después del goce, viene el sueño y al otro día hay otras cosas que te golpean en la ventana, escribir es eso, abrirles los postigos y que entren"
(Cortázar, "Tango de vuelta")
...gracias por abrir los postigos Sofía,
muy lindo esto!
tenes una manera de escribir,reflejar lindisima.
Beso!
Xavi, gracias por el regalo. Julio, ay Julio. Como dije alguna vez: el mas lindo de todos ustedes, hombres.
Ale jandra: gracias por tu lectura. Bienvenida y ahora ahorita chusmeo tu blog. Abrazo
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