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Mostrando entradas de marzo, 2009

IN BETWEEN

Justo cuando la incondicionalidad del beso y su abrazo Justo cuando la intimidad de lo secreteado Justo cuando la música de lo que hace historia Justo cuando la irrebatibilidad del recuerdo Justo cuando la ilusión de lo recuperado Justo cuando la simpleza y su vino Paso por el mar de Sitges le digo el sábado venimos me dice que si fallamos nos viene a buscar Me dice: el mar soy yo el espacio entre tormenta y sol, soy yo la arruga que separa las olas, soy yo soy los silencios las butacas vacías el tiempo entre que importe y que deje de importar soy la paciencia en los duelos La humedad, la textura Ese soy yo

OLD BOY / Park Chan-wook - 2003

15 años no son demasiado si al salir la puerta es la misma. Cabizbajo y enérgico el Old Boy marches on. Después de los 11 años en un mismo sitio cualquier rincón se siente un hogar. El Old boy nada sabe. La nada lo sabe a él. 15 años de venganza lamiéndolo paciente demente. Old boy a nada sabe. ------------------------------------------- Música: Yeong-wook Jo Último Vals

LA FIACA

Amaneció nublado. Era temprano cuando el resplandor se me clavó en los párpados. Abrí los ojos para comprobar que el cielo era una pesada pantalla gris que oprimía todo lo que yacía debajo de él. Por lo que decidí quedarme un rato más en la cama. Cerré los ojos y me encontré repasando las acciones que haría cuando me levantara. Me destaparía. Primero sacaría una pierna. me quedaría así un rato. Me sentaría al borde de la cama y buscaría el jogging que estaría amontonado en el suelo. Me sacaría al remera, quedaría desnuda hasta decidir cuál ponerme. Buscaría abrigo y medias, buscaría las alpargatas. no encontraría una, me pondría las zapatillas. Iría al baño, me ataría el pelo, lavaría cara manos dientes. Haría pis. Iría a la cocina, vería los platos sucios del día anterior, suspiraría sin querer lavarlos. Pondría la pava, vería la suciedad de la hornalla, vaciaría el mate que no vacié ayer, lo lavaría dejando yerba sobre los platos sucios. Se taparía la pileta. Tendría que limpiar las

ORDET / LA PALABRA

Carl Theodor Dreyer 1955 Asi, el peso de la palabra en todas sus formas. Quien la dice, quien la cree, el que la profesa, el enloquecido. Si la palabra es capaz de enloquecer, también podrá devolver la vida y junto con ella la fe, terreno de lo intangible, donde lo más concreto es, precisamente, la palabra, vehículo del milagro. Una tensión constante recorre el relato que la transparencia de las escenas no logra disipar. Tratar lo metafísico haciendo uso de una estética realista se traduce en conversaciones extensas que empiezan y terminan, personajes que toman café y desarrollan actividades cotidianas retratadas con una cámara que se mueve por los escenarios con la misma naturalidad que ellos, y aprovecha cada movimiento de estos para desplazarse. Personajes que casi nunca se miran a los ojos y que por momentos parecen ciegos. Seres devastados y pesados que caminan lento y repiten para si mismos y los demás que los milagros han quedado relegados en el tiempo. Un tiempo que pasa lento